El modelo pedagógico  de la Escuela Normal, se inscribe en la pedagogía activa, desde el convencimiento que “la escuela activa es la escuela de la acción” y ha  decidido hacer de “la vida el  insumo por excelencia que sustenta el trabajo educativo”[1].  Desde estas perspectivas se asume la escuela como el núcleo social por excelencia, después de la familia; en ella la persona es el actor principal de su proceso de formación, el maestro  tiene como finalidad facilitarlo, a fin de que este llegue  a estadios humanos superiores” de realización, a partir de los siguientes fundamentos psicopedagógicos de la escuela activa y recontextualizados en la institución:

  • El respeto a la personalidad del estudiante.
  • El reconocimiento y aceptación de las diferencias individuales.
  • La Educación integral en busca del desarrollo armónico de todas las dimensiones de la persona.
  • La educación para lo social: a través de la interacción grupal, del trabajo en equipo.
  • El desarrollo de la capacidad creadora: al fomentar la creatividad, la imaginación, la sensibilidad y la libre expresión.
  • La libertad y responsabilidad: manifiesta en la capacidad de elegir, de decidir por sí mismo; asumiendo la responsabilidad de ello.
  • La atención al desarrollo de la personalidad, re-valorando los conceptos de motivación, interés y actividad.
  • La exaltación del medio
  • El fortalecimiento de los canales de comunica­ción

Además  de estos principios  de la pedagogía activa, la acción formativa y educativa  de la Escuela Normal trasciende  su intencionalidad  hacia una Tendencia Pedagógica Socio Crítica.

La teoría crítica de la enseñanza reconoce el conocimiento no como un producto auto engendrado al cual se accede de manera improvisada, sino recorriendo los caminos de la disciplina intelectual, se asume al estudiante como sujeto cognoscente  en interacción con el medio social en que se desenvuelve,  busca que se apropie de la realidad objetiva, mediante una serie de procedimientos o actividades integradas, no niega los contenidos, ni tampoco la producción científica. Al contrario, insiste en su estudio crítico, es decir, analizando detalladamente los contenidos de acuerdo con los problemas sociales, culturales y políticos.

En la obra “Teoría crítica de la enseñanza” de CarrWilfred y Kemmis Stephen se habla de la enseñanza crítica como una reflexión permanente del maestro(a) sobre sus propios conocimientos prácticos y teóricos. Por consiguiente, se da paso a la enseñanza como una práctica profesional. Esta práctica profesional implica un compromiso con la transformación de la educación y un análisis crítico permanente de la misma.

Asumiendo los principios básicos de la teoría crítica, los procesos formativos en la Escuela   Normal tienen en cuenta:        

  • La teoría y la práctica como momentos reflexivos y críticos.
  • La inclusión de la palabra escrita en  las áreas en las que la memoria social es oral.
  • La investigación colaborativa y participativa.
  • El aprendizaje como un compromiso crítico con el contexto social, que exige hacer lectura de la realidad mediante la práctica social.
  • La práctica educativa como un compromiso con la transformación y solidaridad con las poblaciones más vulnerables
  • El Reconocimiento de  la unidad dialéctica crítica - reflexión - acción - transformación - teoría.
  • La asunción de los maestros como investigadores dentro de sus propias prácticas

En esta perspectiva se pretende vincular a maestros, estudiantes y padres de familia a los procesos pedagógicos, investigativos, sociales y culturales, de tal manera, que se sientan comprometidos con la  propuesta de formación de  la  ENS;  esto a su vez, favorece el diálogo, la concertación, el trabajo en equipo,  la consolidación y confrontación de saberes, buscando no sólo  mejores   niveles  en términos académicos, sino también un ser humano sensible, capaz de enfrentar los retos y desafíos impuestos por el mundo actual y un maestro comprometido  con el cambio social, como se evidencia en los diferentes proyectos de la institución de la cual hacen parte activa: el programa de “educación sexual y construcción de ciudadanía para la vida y el amor”,  la “Cualificación de microcentros  rurales”, el “Carrusel de inglés”, el “Carrusel de literatura infantil”, la  “Práctica pedagógica investigativa”, el comité de gestión de las TICs,  el Foro-taller de educación física y demás eventos académico-pedagógicos.

Desde el modelo pedagógico activo con una tendencia socio crítica el ser humano se asume como  un ser bio-psico-social y cultural, un ser físico,  que conjuga sus ideas, símbolos, capacidades, competencias, sentimientos y voluntades; un ente empírico, racional y trascendental, en relación con el otro, partícipe de la transformación de sus realidades, un ser pensante, sensible, reflexivo, actuante, transformador, consciente de su realidad; en ese sentido puede estar, hacer, tener;  ser…Por consiguiente es  un ser integral lleno de potencialidades por descubrir, explorar y desarrollar, de tal forma que responda a la dinámica social, cultural y política con prospectiva hacia la formación, pero de alguna forma inconcluso y  en desarrollo permanente en busca de la realización, por lo tanto el estudiante en cualquiera de sus etapas  de desarrollo, con especial atención en la  etapa de la infancia, requiere de un acompañamiento eficaz por parte de sus padres y maestros, quienes orientan y facilitan experiencias conducentes a fortalecer sus dimensiones humanas y así alcanzar altos niveles de humanidad,  éxito personal y profesional y  pueda integrarse a la sociedad de la mejor manera.  Consecuente con esta necesidad,   la institución forma maestros para que brinden este apoyo y hagan realidad las políticas de infancia en el ámbito internacional y nacional. 

Formar este maestro sensible y conocedor de las necesidades, características e  intereses de la infancia es un propósito en la formación de maestros en la Escuela Normal Santa Teresita. Esto conduce a pensar y asumir la educación  como un proceso sistemático y permanente, de carácter social y personal que busca la formación integral  en el respeto a los derechos humanos, la paz, la democracia, la tolerancia, el pluralismo, la convivencia pacífica,  la reconciliación, la práctica del trabajo y la recreación para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y ambiental.  En el marco legal es un derecho de la persona,  un servicio público con función social y un eje para el desarrollo humano. En la  institución se concibe como un proceso permanente de formación y desarrollo de todas las potencialidades de las personas; lo que implica un trabajo constante de todos los miembros de la comunidad educativa. Como proceso busca influir efectivamente en la formación social y personal de los estudiantes, preparándolos para afrontar los retos impuestos por la complejidad del mundo contemporáneo. De ahí la búsqueda del perfeccionamiento de la persona, mediante un proceso formativo integral, apasionado por la satisfacción de las necesidades fundamentales de aprendizaje de la persona; “estas necesidades comprenden tanto las herramientas esenciales para el aprendizaje (tales como la lectura y escritura, la expresión oral, la resolución de problemas), como los contenidos básicos mínimos del aprendizaje (conocimientos teóricos y prácticos, valores y actitudes), requeridos para que los seres humanos sean capaces de sobrevivir, desarrollar sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad, participar plenamente en el desarrollo, mejorar la calidad de sus vidas, tomar decisiones fundamentales y continuar aprendiendo” [2]. Por todo lo antes dicho, en la institución la formación se asume como el proceso de humanización, es el eje y principio fundador de la pedagogía, es la misión de la educación. En la escuela normal la formación apunta a la apropiación de conocimientos y valores, al desarrollo de procesos de pensamiento crítico- reflexivo en sus estudiantes, potenciándolos como seres racionales, autónomos y solidarios, de manera que en el futuro puedan desenvolverse en todos los campos y  logren transformar la sociedad.

De esta manera la educación se convierte en una posibilidad de encuentro, negociación, afecto, y humanización, de comprensión del ser humano y de sus múltiples realidades, del ser humano como proyecto y devenir permanente.  Se considera como un proceso inminentemente humano y social, busca responder a las urgencias de la educabilidad de cada ser humano y de la sociedad que lo re-crea. La educación en esta perspectiva,  “es acción y reflexión de la persona sobre su mundo para transformarlo, es un acto cognoscente”, en palabras  de Freire,  se realiza dentro de una relación dialógica en tanto analiza, examina, comprende y transforma los problemas del contexto, la misma práctica educativa, aprovecha el entorno como recurso pedagógico, motiva las relaciones del conocimiento con el contexto, este la concibe asociada a la pedagogía a manera de una mediación dialógica entre las personas, desde la cual se logra el reconocimiento social en términos de igualdad  y equidad, porque su objeto es la educabilidad del ser humano, su socialización, su fundamentación y su comprensión de los problemas sociales.

Al plantear el concepto de educación y formación  es necesario  retomar el concepto de cultura, asumida  como el conjunto de modos de vida  creados, aprendidos y transmitidos por una generación a otra, entre los miembros de una sociedad particular. La mayor parte de los elementos constitutivos de una cultura son el resultado de un proceso de aprendizaje, consistente en la modificación de la conducta en respuesta a las experiencias que se desarrollan dentro de un determinado entorno físico. Generalmente los organismos  vivos dependen de sus instintos, en tanto los seres humanos dependen de la cultura para su supervivencia.

En suma, la cultura, “es un entramado de significados compartidos, que habitan en la mente de las personas, dándole una identidad cultural específica; justificándose el argumento teórico que dice: la cultura está tanto en la mente de los hombres como en el ambiente en que se vive[3]. Por ello la  cultura es el resultado de la historia expresada en una determinada forma de tradición social, que genera actitudes y comportamientos, intereses, racionalidades y prioridades de las comunidades, así como instituciones formales y especialmente informales que se vuelven determinantes, decisivas, en los procesos de organización económica o social".

En el contexto que se viene planteando  se asume  la sociedad como el resultado de procesos culturales, económicos… fruto de un pacto o convención de las personas que la conforman, cualquiera que sea la inclinación,  esto permite reconocerla , como aquel grupo de seres humanos, una asociación de personas, de instituciones y cultura común, un grupo humano que ha aprendido a obrar en conjunto, donde las personas se cooperan  valiéndose de medios para alcanzar la realización de varios de sus intereses, para su propio mantenimiento y preservación. 

Si bien  se  parte de los conceptos  de formación y educación, como razón de ser de  toda propuesta pedagógica,  es necesario asumir los demás conceptos articuladores de la pedagogía, en aras de especificar  la intencionalidad educativa asumida desde el modelo pedagógico.

En este sentido  desde la pedagogía activa y las tendencias sociocríticas, La enseñanza, es asumida como un proceso intencional y planeado para facilitar a los estudiantes una  apropiación creativa del saber con miras a elevar su formación, la coparticipación del estudiante en la reflexión crítica de sus propias creencias y juicios es lo que guiará el proceso de enseñanza, adquiriendo importancia el medio histórico, social y político.

 El  conocimiento en esta perspectiva es constructivista, parte de la problematización de la realidad para una transformación social, se sitúa en el campo de la teoría de la acción y dentro de ella, en la acción comunicativa. La acción didáctica es una acción transformadora de situaciones sociales, organizativas, y de realidades, es un proceso con sentido, donde el maestro y el estudiante son necesarios para la construcción del sentido de la acción, cobra  importancia el trabajo grupal, el trabajo colaborativo, exige la investigación de la acción, la reflexión sobre el hacer y el saber, su desafío es ayudar a los estudiantes a comprender lo que hacen y lo que piensan, en busca de hacerlo cada vez mejor, de hacerlo libre, postulados  propios de la  teoría crítica o Escuela de Frankfurt, de Habermas, del movimiento Freinet, y de la propuesta liberadora de Paulo Freire.

 El maestro  se constituye en el guía de los estudiantes en el cuestionamiento de las teorías y las prácticas cotidianas, a fin de generar respuestas liberadoras tanto en el ámbito personal  como colectivo  que repercutan en el mejoramiento de la calidad de vida. En esta dinámica acerca al estudiante a mundos inimaginados en los cuales este se apropia del conocimiento como una riqueza cultural de la humanidad, logrando con ello favorecer el cambio social y la emancipación personal desde la autonomía.

Para la enseñanza, el entorno se constituye en un  recurso pedagógico, y por ello, desde esta, es una acción centrada  en los estudiantes, se motiva  a las relaciones y al conocimiento del contexto real del estudiante, un conocimiento que va más allá, al orientarse al reconocimiento de las realidades de otros contextos, analizando sus contradicciones y encuentros.

En resumen el maestro se convierte, por tanto, en alguien que induce el aprendizaje y favorece el proceso de la organización de las estructuras cognitivas, afectivas, psicomotrices y valorativas, posibilitando múltiples interpretaciones de un suceso, para lo cual promueve: la acción activa de los estudiantes, los cuales aportan con sus conocimientos previos, De igual forma el maestro motiva la reflexión crítica de los y las estudiantes sobre la realidad social del entorno; propicia las  relaciones entre las personas y su realidad, en un esfuerzo por comprender esas relaciones; educa para la vida en comunidad, con los otros, permitiendo la incorporación de la comunidad en la vida escolar y viceversa; de esta manera, maestros y estudiantes se convertirán en investigadores de su propio contexto.

 Desde  la postura de las teorías socio críticas, el aprendizaje se define en relación con la  formación de estructuras cognitivas, afectivas, psicomotrices y valorativas constructoras  de procesos de equilibración  y mejoramiento, con acciones educativas mediadoras que amplían en el estudiante sus zonas de desarrollo, al internalizar el conocimiento externo o al apropiarse de los saberes en forma significativa como lo  demuestran Vigotsky, Freire, Freinet entre muchos otros. Desde esta mirada, el estudiante  participa críticamente en los procesos y en la solución de las diferentes problemáticas, asumiendo un compromiso personal; de esta manera  se contribuye  a la formación de sujetos políticos conscientes de su situación en el mundo desde diversos ámbitos. Esto admite reconocer que “el contexto se constituye en el espacio en el cual el conocimiento adquiere significado. La educación no se puede entender al margen de un contexto, al margen de la sociedad. Una educación divorciada de su contexto carece de valor”[4].

Es así  como el aprendizaje, se asume desde la apropiación que el estudiante hace de los saberes a partir de la interacción  y de su accionar sobre el mundo, en el medio social y cultural, en el contexto de los estudiantes y maestros y en la interacción de éstos con los objetos de enseñanza, representando en este  proceso un doble papel, a veces aprendiz otras veces mediador de quienes a su lado aprenden, esto es el aprendizaje social.

Es en esta tensión  maestro – estudiante; enseñanza – aprendizaje donde hace su aparición la didáctica como ciencia de la enseñanza orientada por un pensamiento pedagógico, la cual se refiere a las metodologías de enseñanza, al conjunto de métodos y técnicas que permiten enseñar con eficacia. La didáctica se enriquece y cualifica a partir del quehacer del maestro y de la reflexión crítica sobre estos procesos, convirtiéndose la comunicación y la interacción en las estrategias facilitadoras de su avance y desarrollo. Dentro de este enfoque la didáctica se desarrolla al interior de una escuela democrática por naturaleza, una escuela pluralista alejada del autoritarismo y de una normatividad llevada al extremo.

El acto pedagógico se da en espacios y contextos históricos que reflejan las contradicciones y problemas de la sociedad donde se ubica la escuela, a partir del análisis de sus tensiones, sus necesidades, e intereses, en un proceso de interacción permanente.

[1]Vázquez Herrera, Enrique. La escuela activa ¿Por qué'

[2]Art 1° declaración mundial sobre  educación para todos, “Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje”. Jomtien,Tailandia. www.oei.es

[3]http://abc.gov.ar/docentes/efemerides/site/cultura-la-memoria de las sociedades

[4]CARMONA GRANERO, María. Revista  de Artes y humanidades UNICA/ Año 8 Nº 19 Mayo-Agosto 2007, pag 148